Lo hemos ido viendo en cada trimestre que cerrábamos a lo largo del año y ahora que se acerca el final del 2015 podemos certificar el cambio del sector inmobiliario ya que todos los indicadores que suele utilizar el sector para tantear su estado van a terminar en positivo consolidando así el fin de la crisis y el inicio del nuevo ciclo.
Los precio, la concesión de hipotecas, las cifras de operaciones de compraventa e incluso las viviendas nuevas iniciadas, todos, sin excepción, van a terminar el año con número positivos poniendo fin al ciclo a la baja que comenzó a mediados del año 2007.
La mejora general de la economía ha hecho aumentar la confianza del comprador que ha visto como durante estos años los precios se han ido ajustando, estos tres factores están haciendo que la demanda se reactive de nuevo.
El 2015 también ha sido el año en el que la estabilización se ha ido extendiendo por casi toda España después de que Madrid, Barcelona junto con algunos otros focos como Alicante, comenzaran ya a mostrar síntomas de mejoría en 2014.
El stock (el vendible siendo realista -ubicación, calidades, m2…-) ha ido desapareciendo hasta prácticamente agotarse en muchas zonas donde ya el verano de 2014 se empezaron a ver nuevas construcciones (la Costa Blanca es un ejemplo).
Todas estas cifras anima a ser optimistas y empezar el nuevo año con el convencimiento de que lo peor ya ha pasado y que comenzamos un año en el que la oferta y (por fin) la demanda tenderán a encontrarse en un mercado en marcha. Sin embargo, esto no quiere decir que haya que relajarse o que el ciclo que empiece sea sencillo, arrancan nuevos retos.