Escrito por Manoli Nadal, para Entrelares 3
Comenzamos a notar los primeros signos de la llegada de la Navidad: el árbol, la estrella, las velas, el nacimiento, el muérdago, la flor de Pascua, los villancicos y cómo no, los dulces Navideños.
Los escaparates se llenan de regalos, los restaurantes comienzan a ser el centro de reunión para muchos, y las tradicionales comidas navideñas toman cierta relevancia, poniendo en práctica todas las dotes gastronómicas de nuestro entorno. En muchas partes del mundo, la Navidad es sinónimo de derroche y abundancia, ya que las mesas se sirven repletas de comida. Además, una gran variedad de tortas y dulces se preparan y se hornean, en estas fechas, para acompañar las sobremesas familiares, siendo las recetas de las mismas una manifestación pura de la tradición transmitida de madres a hijas.
A menudo, el día a día nos impide encontrar tiempo para compartir momentos agradables con la familia y los amigos, ya que el ritmo acelerado de nuestras vidas ha modificado las costumbres alimentarias y culinarias. En mi caso, tanto la familia, que ocupa un lugar muy importante, como el arte de cocinar, hacen que se cree una atmósfera acogedora y una fuente de satisfacción para todos los que disfrutamos de las pequeñas cosas importantes que nos ofrece la vida.
Sí, me considero una persona tradicional y nada mejor que continuar con aquello que te gusta y que has aprendido de tu familia, así que, cada año, aprovechando la llegada de La Navidad elaboro esas recetas tan ricas que hacía mi madre, como los cordiales de almendra, las bolitas de coco, los mazapanes, y cómo no, los rollos de Pascua, una receta muy tradicional que mi madre heredó de mi abuela, y que tienen la particularidad de no ser unos rollos de Pascua cualquiera, sino los rollos de Pascua cartageneros. Harina, aceite de oliva, peladura y zumo de una naranja, anís, matalahúva, azúcar, piñones, huevos, gasificante en polvo y almendras troceadas, todo ello, junto a una buena dosis de amor y paciencia hacen realidad un sueño dulce que es rememorado, en este época, por los que lo degustan.
Aún recuerdo el cajón de aquel armario del salón donde mi abuela guardaba todos los dulces, que preparaba poniendo tanto empeño y cariño, para conseguir ese apetitoso olor a Navidad, y lo que es más importante, ese exquisito sabor inconfundible.
En fin, el pasado forma parte de nuestra vida, nos deja huella de aquello que con tanta ilusión hemos vivido, y nos permite seguir preservando las bellas y nobles costumbres de nuestras familias en las siguientes generaciones, y sin duda alguna pienso mantener esta dulce tradición que tantos recuerdos me trae de mi infancia.
RECETA: Rollos de pascua cartageneros (6kg)
- harina
- azúcar
- huevos batidos
- matalahúva
- azúcar
- Una naranja
- raspadura de limón
- aceite de oliva
- anís seco
- canela molida
- piñones
- Gasificante en polvo
Calentar aceite en una satén con la cáscara de la naranja. Poner 2 vasos de agua al fuego y al hervir añadir matalahúva, a los 10 minutos lo dejamos reposar.
Mezclamos la harina y el azúcar. Añadimos el aceite, el anís, el zumo de naranja y 1 vaso del agua del jugo de la matalahuva y un puñado de matalahuva, vamos añadiendo los sobres de gaseosas y la raspadura de los limones y los piñones.
Amasamos con las manos hasta que se mezclen bien todos los ingredientes y formemos una bola de masa manejable, la tapamos con un paño y la dejamos reposar unas 6 horas y la metemos al horno.
Preparamos una mezcla de canela en polvo con azúcar, almendras crudas peladas y 6 huevos batidos, con ella untamos los rollos que vamos haciendo a partir de la masa antes de meterlos al horno hasta que se pongan dorados.

